1 de noviembre de 2010

El orden Natural


Hay un orden natural para todo. Los pájaros en los cielos cruzando los aires
migrando de continentes en busca lugares donde reproducirse, los perros jugando
con sus amos en algún parque para crear lazos de fidelidad, las maestras en las
escuelas enseñando a los alumnos ya que así se obtienen mejores ciudadanos. Todo
tiene un orden, y así debe seguir… Entonces aparezco yo.

La mayoría de gente tiene amigos, a los amigos se les cuenta todo. Todo, o bueno casi todo. Están los mejores amigos quienes están para darte consejos, malos o buenos los sigues. Porque así es el orden natural. O al menos en el cuadro de significación de Berger (claro partiendo de la hipótesis de quien lo signifique).

No le cuentas a tu papá “oye viejo probé mi primer wiro” o “viejo, no me gustan los tíos ni siquiera las tías, creo que soy asexual”. No. Porque tu viejo sospecha que hay un orden natural, y que esas confesiones no llegarían a él como primer oyente. Pero si te confundes y piensas que tu viejo es tu amigo, ahí está el problema de todo.

Yo creía que mi viejo era mi amigo, que era la persona en quien podía confiar. Pero no. No es que mi viejo sea un ogro, por algo le contaba que fumaba como china en quiebra o hasta de mis decepciones amorosas, para nada. Mi viejo no es ningún mostro, pero tampoco puede ser mi amigo. Mi viejo es eso mi viejo. Un papá nunca puede ser tu amigo, porque todo un tiene un orden. Y tu viejo lo sabe.

Creía que mi viejo era mi pata. Es decir le tengo más confianza a mi mamá porque es más permisivo, sabe más de libros y tiene opiniones parecidas a las mías. Entonces pensé que era chévere tener a un papá como amigo, pensaba que las dos tareas no eran excluyentes, pero sí lo es, porque:

1. exige saber donde esta 2. Pregunta por notas 3. Te da plata 4. Pregunta que has comido 5. Da sermones 6.Etc…

Como me di cuenta yo, le conté a mi viejo sobre un chico que me engaño con un tipo, es decir el tío era bisexual, Mi papá preocupado le dije a mi mamá. Pero lo que si me preocupo y donde detono toda la verdad fue cuando le dije: “Te cuento algo... Pero no le cuentes a mi mamá…” ni siquiera había empezado mi narración cuando el estallo dijo algo a si como. “No. No me cuentes, si no quieres que le cuente a tu mamá” “Entonces yo le dije “Te lo cuento como pata”, le respondió “soy tu papá no tu amigo”. Me dejo cojuda, ósea. Hasta donde tengo entendido todos los padres quieren saber de sus hijos. Y no es que me ponga en plan de sufrida, porque eso se me da mal.

Es que todo tiene un orden natural. Y yo recién me daba cuenta. Los hijos no pueden ser amigos de los padres, nunca.

Quizás deba agregar que yo todo se los contaba a mis padres, hasta lo que no se les debe contar. Pero ya soy grande y si fuera así hay cosas que no se les cuentan ni a los amigos. Gracias a eso me di cuenta que debería seguir el orden natural y ejercer un balance de poder en mi casa, ser la oposición, porque ese debe ser el orden natural.

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