25 de octubre de 2010

Una putada

Hoy he llegado a pensar en que podría matar, pero solo se quedaría en un podría. Una suerte de intención que se que nunca se concretara ya sea por la flojera extrema que me provoca organizar un crimen perfecto o por el simple hecho que el bicho moral de mi familia me lo impida.

Lo importante aquí es que lo he deseado de verdad, sabiendo que después de la intención no ha haya dado pena. Nada de pena, nadita de pena. El sujeto de mi afecto o de mi desafecto es un profesor salido desde las entrañas de algún callejón de uno de los tanto guetos concebidos en mi Lima linda.

El fulano osó a ponerme un comentario gracioso, graciosamente infeliz. Puso con letras rojas y grandes “Mucho floro”, cuestión que no me hubiera disgustado si al menos conociera mi nombre o por lo menos si supiera escribir coherentemente argumentos validos. Y no es que yo en calidad de delincuente académica o creativa incomprendida tenga tercamente llorar sobre la leche derramada. Si la pregunta solicita ABC y uno responde ABCDEFG….Z no es motivo para que un seudoculto tenga que venir con su existencia a proclamar la nulidad de mis ideas.

Este infeliz sin arrepentimientos ni miramientos quiere que me someta ante sus criticas sin chistar ni protestas. Pues que se joda en su mierda, que a mi no me la va hacer comer!. Si su metodología se basa en tirar barro por ventilador, entonces que se joda.

Inhalo…

¡Que nos enseñen las Putas! Porque sus hijos nos han decepcionado!

No hay comentarios:

Publicar un comentario